Vicky Santa Dendro

FASES DE UNA SITUACIÓN TRAUMATICA

dendro-articulo1

DECISIONES PARA DIAS MEJORES

Frente a situaciones traumáticas, que son aquellas que ocurren de manera inesperada, en lapsos breves de tiempo con consecuencias adversas, nuestra primera reacción es de shock, de asombro, de negación. Esto no puede ser verdad, esto no puede estar ocurriendo, es una exageración, no es para tanto, me siento viviendo una ficción!

En los primeros momentos de la aparición del COVID – 19, se pensó que se trataba de neumonía. Frente a una situación nueva, tendemos a adaptar lo ya conocido. En la medida en que aparecen más casos, se cree que la causa de la enfermedad es la ingesta de determinados alimentos y son prohibidos. En ese momento las noticias minimizaban la gravedad de la situación. El presidente Xi Jinping, según la prensa nacional e internacional, quiso crear la sensación de normalidad frente a los medios y se demoró dos semanas en tomar las medidas solicitadas por el epidemiólogo Zhong Nanshan de limitar el contacto entre las personas. El alcalde de Wuhan realiza una comida colectiva con 10.000 familias en un espacio cerrado. China se enfrentaba a la fase de negación sobre lo que realmente estaba ocurriendo. El contagio se extiende a Tailandia, Japón y Corea del Sur.

El mundo entero miraba a Wuhan con verdadera sorpresa. El contagio continúa y llega a Europa. Muchos gobiernos se limitan a recomendar el lavado de las manos. Algunos países como Italia, Rusia y Suecia en Europa; Estados Unidos y México en Norteamérica y Brasil, Venezuela y Nicaragua en América Latina, entre otros, se quedan en la fase de negación y no reaccionan, hasta que la realidad se impone.

Cada uno de nosotros, quizás pensó en un comienzo, que las medidas que sucesivamente iban implementando los países, eran excesivas. O quizás pensó esto no me va a dar a mí. Esto le da a las personas de la tercera edad.

Afrontamos luego, la fase de pérdida. El confinamiento obligatorio de la población para disminuir el número de contagios e impedir que los sistemas de salud colapsen se implementa primero en Wuhan y siguiendo el ejemplo, en la mayoría del mundo.

El aislamiento trae consigo pérdidas en el bienestar de la gente pero también nos obliga a tomar consciencia del mundo tan desigual que hemos construido.

 

Publicaciones Recientes

En esta segunda fase vivimos cambios en nuestro estilo de vida, cambios en el trabajo (turnos combinados de trabajo en la empresa y en la casa, trabajo en casa, pérdida del trabajo, imposibilidad de salir para obtener el sustento diario para los casos de trabajo informal, baja en la productividad o cierre temporal de negocios, etc); cambios en la vida escolar o universitaria ( suspensión total o parcial, en los casos en que los niños y jóvenes reciben clases virtudes); cambios en las relaciones de pareja y de familia (cambios en las rutinas de vida, los espacios de convivencia y de tiempo compartido, cambios en los roles en el hogar, acogida de miembros de familia que residían en otras partes o que recibían ayuda asistencial, personas que se quedaron atascadas en otros países fuera del hogar, personas con alguna dificultad que no pudieron seguir con los tratamientos o ayudas, etc). Impactos significativos en la economía de las familias. Los peores balances económicos a nivel mundial desde la recesión de los años 30 y pronósticos de recesión mundial.

Las personas hablan de sentimientos de ansiedad, miedo, tristeza, rabia, aburrimiento, pérdida del control emocional, pensamientos recurrentes, alteraciones del sueño, cambios en los hábitos alimenticios, sensación de inmovilidad y encierro, embotamiento por las noticias recurrentes de la crisis, dificultades para comunicarse, conflictos de pareja y familia. En casos más extremos se reporta violencia de pareja o intrafamiliar.

Por supuesto tantos cambios y algunos de ellos tan difíciles, nos estremecen y nos plantean el reto de poder hablar de ellos y de encontrar recursos internos y soluciones.

Dentro de la dificultad, aflora también la consciencia de que no se trata de uno mismo. Pertenecemos a una sociedad, a un mundo global y lo que hacemos es por los demás, todo cobra sentido en esta dimensión social.

Vemos el trabajo comprometido de quienes hacen que funcionen los sistemas de salud, la producción y distribución de elementos médicos y de protección, la producción y distribución de alimentos, el liderazgo de funcionarios de algunas empresas públicas y privadas, personas que le llevan comida a otros, hoteles que se convierten en hospitales, etc. Surgen ayudas para las personas más necesitadas, donaciones, entidades culturales y educativas que enriquecen el tiempo de encierro con ofertas digitales. Empresas que cuidan el bienestar de sus empleados. La gratitud a los trabajadores de salud con aplausos diarios en algunos de los países más afectados. Familias que estrechan sus lazos afectivos, que inventan maneras para compartir y disfrutar el tiempo, que comparten las labores del hogar. Vemos la solidaridad entre vecinos, entre compañeros de trabajo. El tejido social se constituye en un factor de protección para todos.

El mundo digital muestra su funcionabilidad y eficacia. Por ejemplo, reuniones de trabajo por video-conferencia, que son agradables, menos redundantes, más cortas. Constatamos que es posible trabajar desde casa, sin que haya controles, que se habían pensado necesarios. Algunas personas comentan que trabajan con mayor motivación y compromiso.

Los esquemas de rotaciones unos días en casa, unos días en la oficina también funcionan. El impacto de esta experiencia será valioso para disminuir las emisiones de CO2 y su impacto en el medio ambiente.

Estas y muchas otras experiencias, que iremos conociendo, nos permitirán un cambio de mentalidad. Creíamos en “soluciones que se convirtieron en problemas”. Si es posible disminuir la movilidad, es posible un uso razonable del mundo digital (No es para llenar el tiempo de basura, ni para dañar a otros, generar pánico, o compararnos con “modelos de felicidades falsas”), es posible anteponer el bienestar común al bienestar propio, es posible dar muestras de solidaridad y gratitud, es posible aprender a valorar lo que es realmente fundamental para la vida.

El cambio de mentalidad es la tercera fase. Es cuando logramos percibir la misma situación de una manera nueva. Es cuando logramos ver que muchas cosas que pensamos que eran imposibles de cambiar, las podemos cambiar.

Sería una gran pérdida si creemos que la solución es hacer más de lo mismo y salir del encierro a pasar por encima de los demás, con la idea de recuperar lo perdido.

No será fácil, por supuesto. Las pérdidas dejan heridas. El impacto económico golpeará a todos los países. Las proyecciones son desesperanzadoras. Pero al mismo tiempo podrá ser la oportunidad de nuevas soluciones. Líderes mundiales piden detener las guerras, invertir menos en armas y en cambio fortalecer los sistemas de salud. Detener la corrupción de políticos codiciosos y populistas.

¿Por qué no? Muchas medidas que ahora se han tomado han demostrado que con voluntad y determinación podemos ser mejores.

Cambiar la percepción es un paso fundamental pero no es suficiente. El cambio se da si hay acciones concretas. El verdadero aprendizaje se da, no con la teoría, sino cuando uno efectivamente cambia comportamientos e implementa nuevas soluciones.

Esa es la cuarta fase. La fase de transformación. Desde el lugar en el que estemos, en el rol que tengamos, podemos hacer pequeñas cosas por los demás. Podemos asumir una posición responsable frente a nuestras decisiones y acciones. Podemos pensar más en el beneficio de todos y no en el nuestro. Podemos sentir más por el otro y hacer más.

Diversas investigaciones, desde diferentes disciplinas, nos muestran una y otra vez que la sobrevivencia de las especies se da por el trabajo cooperativo.

Me ilusiona pensar que esta es la oportunidad de corregir nuestro rumbo, de cambiar la indiferencia y la codicia para replantear la relación del hombre con el planeta.

 

Vicky Santa Psicoterapeuta – Coach estratégica Especialista en desarrollo del talento humano basado en competencias